Vías de acceso del radón

El ser humano está expuesto a cierta dosis natural mínima, pero la posibilidad de estar expuestos un tiempo prolongado en habitaciones u otras dependencias a altas concentraciones hace que aumente el riesgo para la salud. Pero, ¿cuáles son las principales vías de acceso del radón?

 1. Vía principal

Aunque el radón es el gas más denso que se conoce, la diferencia de presión entre el terreno y el interior del edificio le confiere una gran capacidad para infiltrarse a través de fisuras y grietas que haya en la solera o los muros de sótano, por pequeñas que éstas sean e incluso atravesar materiales con cierto grado de porosidad como el hormigón cuando no ha sido bien ejecutado. De esta manera el gas radón podría comenzar a almacenarse en las dependencias inferiores del edificio como sótanos y plantas inferiores si no disponen de un adecuado nivel de ventilación que lo expulse hasta el exterior.

Afortunadamente la alta densidad del radón impide que, a partir de la segunda o tercera planta, pueda seguir progresando hacia los niveles superiores. No obstante,  en algunas ocasiones puede darse el caso de que se observen concentraciones de radón en plantas superiores. Esto puede deberse a alguna de las circunstancias que se describen a continuación.

2. Vías secundarias

El radón procedente del subsuelo es capaz de filtrarse en las arquetas de distribución de las instalaciones que se encuentran enterradas y dan servicio al edificio como la red eléctrica y el saneamiento  accediendo a través de sus conductos a las plantas altas del edificio. De igual manera, puede ascender por la cámara de aire que se dispone entre los dos tabiques que forman las fachadas de doble hoja.

En ocasiones, puede detectarse su presencia procedente de las emanaciones que generan algunos materiales de construcción aunque, por lo general, tienen una capacidad de liberar radón diez veces inferior a la que tiene el suelo.

También puede transportarse en el agua potable procedente de pozos subterráneos y galerías que se alimentan de acuíferos que se ubican en terrenos que contienen altos niveles de radón o que los atraviesan en su recorrido. El radón tiene la capacidad de disolverse en el agua aunque es pequeña la cantidad que se ingiere al beber. En cambio, resulta más importante la cantidad que proviene de las emisiones de gas en el aire cuando usamos el agua en el baño o al realizar tareas domésticas.